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Bolin Bolon. Productos para el bebé. Con SORTEO! 

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Portada

Mamá Naturaleza

Mamá Naturaleza

Ficha tecnica:

Autora: Julia Pérez

Ilustradora: Alba La Pintora de Somnis

Impreso en España por: Gràfiques Vimar
Páginas: 36
Tamaño: 22cmX22 cm
Tapas: Pasta dura

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Mi bebé de alta demanda

Exhausta, impotente y angustiada. Esas tres palabras podrían definir mis primeros meses de madre principiante. Abraham era… absorbente. El primer mes fue de reconocimiento, a partir de ahí llego el caos. Durante el día no podía hacer absolutamente nada sin el en brazos. No me dejaba ni un minuto, ni siquiera podía ir al baño o hacer algo de comer porque se ponía rojo de llorar. Qué es lo que estaba haciendo mal? Le cogía demasiado? Acaso le cogía poco? Tenía hambre por supuesto (modo irónico on), se pasaba horas en la teta y cada dos como un reloj. Mientras estaba ahí pegadito hacia micro sueños, no se puede decir que no dormía porque si lo hacia pero a mi no me lo parecía.
Al cumplir el segundo mes llego la locura. Era dar las seis de la tarde y empezar a llorar sin parar como un loco, con teta y sin ella, en brazos o en la cuna, en el carro, en la hamaca… Era un desasosiego tremendo. Los astros se habían alineado para volverme loca porque yo ya no podía mas. Serían cólicos? Pues venga homeopatía, masaje, brazos, chupete (que lo odiaba), porteo… Nada, pero al menos con el porteo dormía algo mas de seguido. Y llorando sin parar pasábamos la tarde hasta las 12 de la noche, ahí caía hasta las 6 de la mañana. Menos mal! Sino creo que me hubiera tirado por la ventana.

Consultando en un grupo en Facebook alguien dijo las palabras bebé de alta demanda. Leyendo al respecto me vi reflejada totalmente. Mi hijo era un pidón inconformista enganchado a la teta y era normal. Unos demandan mas que otros y Abraham era de los que demandaban y mucho. Eran peor los comentarios de la gente. Que si le cogía mucho, que si tenía cólicos, que si lo que tenia que hacer (al loro con la recomendación) era adiestrarlo para que fuera rapidito mamando y que lo dejara llorar un poco… Total, que la culpa siempre era mía y lo peor, parecía que al mundo le molestaba mi actitud de es lo que me ha tocado. Qué iba hacer, cortarme las venas? Bastante que no me volví loca o probé métodos de dudosa eficacia. Porque también me habrían juzgado por ello, claro esta. Y yo estaba dispuesta a disfrutar fuera como fuera porque me negaba a creer que aquello era el martirio de ser madre. Decidí disfrutar de sus exigencias. Usé más el fular que el carro, aunque chupó mucha maxicosi (por pura ignorancia, pobre mío), le di todos los brazos y el pecho que quiso y me metalicé de que durante unos meses mi trabajo a tiempo completo, las 24 horas, era ser madre de mi hijo. Me armé de paciencia, me quité el reloj (desde los 9 años que llevaba conmigo y a día de hoy sigo sin el) y al mal tiempo buena cara. Si había que comer sándwich pues los comía, si tenia que ir al baño con el niño en el fular pues iba, y si se pasaba el día colgando de la teta pues mira. Repito, menos mal que dormía 6 horas seguidas por la noche. Porque pasar esto sin dormir hubiera sido de ciencia ficción ya. Nos metíamos juntitos en la cama y hasta que pidiera teta.

Tengo que aclarar que esta característica de algunos bebés no determina su carácter en el futuro. Eso si, creo que si le dejas llorando a moco tendido y el aprende que para todo hay que llorar, supongo que al final pasa factura. Tal como empezó a llorar un día dejo de hacerlo. Empezó a espaciar tomas, a querer menos brazos, se entretenía con otras cosas que no era principalmente yo. Y desde que puso un pié en el suelo jamas me ha vuelto a pedir brazos (excepto cuando ha nacido su hermana, pero esta es otra historia). Un día dejó de exigir y me dio hasta pena. Mi niño había crecido otro pasito mas.
Hoy es un mini hombrecín de dos años y medio adorable, mimoso, con carácter y súper agradecido que rara vez dice “cogeme”.

Últimamente me he cruzado con alguna mamá en esta situación y me he solidarizado automáticamente con ella. Se que suena mal pero si estas así y alguna vez tienes ganas de tirar al niño por la ventana, mientras no lo hagas, tu actitud es completamente normal y no debes sentirte mal, que lo harás. Haz siempre lo que te diga tu instinto. Si crees que debes hacer esto o aquello, hazlo. Equivocarse es de humanas! No escuches la tormenta de consejos no pedidos que te lloverán (seguro), quedate con aquello que creas que puede echarte una mano y si te la echan de verdad pues mucho mejor.
Los bebés lloran, y mucho. Es tan complicado ser bebé! No debemos idealizar la maternidad porque la realidad es que lo que te toca te ha tocado. Hay que disfrutar, siempre disfrutar puesto que nunca serán mas pequeños que ahora.

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"Es que tu has tenido mucha suerte"

Esta frase me persigue. Si, no es broma. Me persigue a mi y a las que me rodean y no han conseguido un parto/lactancia feliz.

Empecemos por el principio. Cuando vas a comprar un coche te informas de las prestaciones que ofrece, un experto te asesora y luego tu valoras todo y si se ajusta a tus necesidades. Básicamente lo que haces es informarte de todo. Bien.
Cuando supe que estaba embarazada empecé a hacer esto mismo pero no sobre un coche no, sino del acontecimiento más importante que cambiaría mi vida para siempre!
No me digas que no es para informarse!

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Quien me conoce sabe que soy lectora hasta de las etiquetas de los champús. Soy persona de informarme, de buscar, de preguntar.. Y mientras leía lo hacía en voz alta para mi chico también. Hablábamos mucho de como sería, de como haríamos, de las decisiones que tomaríamos. Incluso vimos muchos vídeos en youtube!

Cuando conocí a mi matrona (ya has leído por aquí lo importante que fue para mi) me encantó. Vamos es que no se podría haber dedicado a otra cosa! Sus palabras, sus consejos, su voz.. Me transmitían una paz! Fui a todas las clases preparto, incluso tomaba apuntes. Mi chico no pudo acompañarme a ninguna con lo cual cuando llegaba a casa nos poníamos a ver que había tocado esa semana. Hablábamos de las fases del parto, de los motivos para ir a urgencias, de lo que era normal y lo que no.. Teníamos una comunicación excelente en lo que al embarazo se refiere.
Por eso el 8 de abril de 2013, cuando Abraham llamó a nuestra puerta 2 días antes de lo esperado, no nos miramos con miedo sino que nos dijimos con la alegría de que al final de aquel día conoceríamos a nuestro hijo.

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Yo tenía muchísima ilusión de dar el pecho, con lo cual quería tener un parto normal aunque con epidural. No estaba preparada para hacerlo sin ella, la verdad que de forma totalmente inconsciente ni siquiera quise informarme de los contras de ponerla. Hice caso del mejor consejo que me darían probablemente durante todo mi embarazo: VISUALIZAR que TODO iba a salir bien (mil gracias Celia). Y así fue como nuestro pollito llegó al mundo.

La lactancia fue otra canción. Yo visualicé, de verdad que lo hice, pero mi niño era un tiarrón de casi 4kg que succionaba con mucha fuerza. Y cuando digo mucha no me estoy quedando corta. En cuanto me lo pusieron al pecho creí que no iba a conseguirlo. Que dolor! Y claro, entre el ay, el tira y el quita.. Me partió el pezón izquierdo. Creo que nunca podré agradecerle lo suficiente a mi compañera de habitación del hospital, que cuando me vio llorar más que de dolor de pura pena, me regalara unas pezoneras.

Después use pezoneras durante 4 meses. Pasamos cólicos, crisis de lactancia, demanda cada 2 horas, tomas interminables y mucha, muchísima frustración. Me daba un miedo infinito dejar de usarlas, pero un día dije “sé acabó”.  Yo no soy madre de pesar al bebé todos los meses. Yo le veía mojar pañal y listo. Por casualidad descubrí que Abraham había ganado muy poquito peso desde los 3 a los 5 meses.
Me agobié y me planté en el pediatra. La buena señora me animó bastante y me dijo que como estaba apretando el calor era normal, pero que además había crecido bastante.
Había estado leyendo (que raro) sobre la optimización de la toma. Tenía la sensación de que a mi hijo estaba ya dándole un poco de repelús las siliconas. Empecé por el pecho bueno y no pareció ir mal. Mi niño ya no tenía ese ansia del principio y aquello me permitía poder colocarlo correctamente. Me vi cientos de vídeos en YouTube! Algunas tomas las hacía sin, otras con, por la noche sólo le daba del pecho bueno, por supuesto colechando.

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Después descubrí los grupos de apoyo. Fui a una reunión de La Liga de la Leche y a otra de Multilacta (Gema y Vanesa, me encantó conoceros). Me sentí muy apoyada. Mi chico venía conmigo a todas partes. La verdad que el sufría por mi y conmigo. Mi madre tampoco sabía muy bien como ayudarme.

Y poco a poco hemos llegado hasta aquí. Lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses y aquí seguimos hasta que nuestro pequeño decida. Ves que no es todo un caminito de rosas??
Lloré todo lo que me dio la gana! Pero gracias a mi matrona, los grupos de apoyo, las mamás de los grupos de Facebook (Sin Mala Leche, grupo de apoyo a la lactancia materna) y a toda la gente que me rodeaba y me apoyó hoy sigo estudiando para poder ayudar a otras mamás.

He decidido escribir este post con la intención de explicar que esto no es fácil ni mucho menos es cuestión de suerte. Y si las cosas no van bien a veces también es porque no encontramos las ayudas adecuadas. Pero no es culpa vuestra. Así que se acabó el mi leche no era buena, se me acabó la leche, es que se quedaba con hambre. Definitivamente NO es culpa tuya.
Informarse, leer, no te conformes. Esto se puede conseguir, porque somos madres y somos mamíferas.
Ánimo.